Estoy intentando relajarme para poder dormir. No es fácil después de la sesión que hemos tenido.
Estuve en casa de Teté, mi familia se ha ido al pueblo de mi marido y yo me he quedado sola para cuidar a la abuela. Amigas, hoy mi abuela va a ser cuidada por el primito de Mona y yo los he dajado sola.
Le he contado a Teté que igual el paletito se folla a mi abuela y ésta se la chupa al paletito y no hemos podido evitar pensar que puede ser la leche ver como un mozo le mete su gran polla a una vieja de casi 70 años.
Tiene que ser impresionante ver como mi abuelita le hace una mamada al Paco.
Con estas conversaciones nos hemos puesto a mil así que Teté ha empezado a tocarme las tetas y yo a ella la he besado y así es como en un momentito ya estabamos mojadas, salidas y calientes como perrasen celo.
Teté me ha propuesto subir al desván y ver que encontramos allí para hacer más excitante nuestra sesiòn de sexo
Allí (que es mas grande que toda mi casa) hemos encontrado una cama con un bonito cabecero de barrotes de brance.
En un baúl había unos antiguos hábitos de una tia misionera de Teté.
Yo me he vestido de monja y no he podido evitar recordar cuando de pequeña estaba en un colegio de monjas. Recordé de repente que ellas entraban y salian de las pequeñas habitaciones en plena noche y que lo que antes me parecía que era cara de felicidad por estar casada con dios, ahora estoy convencida de que era por
que seguramente se habian comido el coño una a la otra como lobas y sin que nadie se enteraseTeté me dijo que estaba muy excitante con un habito y empezó a tocarma por debajo del largo faldon. Yo poco a poco me fui metiendo en el papel de monja virgen y quise resistirme hasta que sin darme cuenta, me encontré atada con una cuerda al cabezal de la cama
Tté me amordazó y me tapo los ojos con una bufanda
Yo estaba algo extrañada de lo silenciosa que ella estaba pero me moría de ganas de que me follara así que me dejé hacer
Teté cogió un látigo que había en el baúl y empezó a darme pequeños latigazos, yo al principio me resestia, pero como estaba atada, amoradazada y con los ojos tapados, nada podia hacer .
Teté me pegaba con el látigo y me besaba en la boca a la vez, Luego seguia pegándome y lamiendome alli donde me daba con lo que ya deseaba que me latigase en el coño, pues quería que me lo comiera de caliente que me estaba poniendo.
No se hizo esperar, empezó a chupar despacito, luego mas rapido y fuerte y a morderme en los labios y el clítoris.
Yo chillaba y me retarcia de dolor y de placer hasta que empece a notar que algo era metido por el agujero del culo, suavemente mientras me chupaba,

Me di cuenta de que era el mango del látigo, me quedé quieta y noté como me lo metia y sacaba, metia y sacaba y mientras me chupaba el chocho hasta que sin poder evitarlo me corrí.
Ya sabía yo que Teté tenía un gran autocontrol, que ella podía estar muy excitada pero que sólo se corríam cuando ella quería, así que no me extrañó que estuviera tan tranquila follándome el culo y comiéndome el coño mientras yo gritaba y me corría más de una vez.
Teté me quitó la venda de los ojos, me soltó las manos y me dijo que al ponerme el hábito de su tía, había recordado una noche que había visto hacer todo lo que me hizo. Me contó que varias veces su tía y otra monja dormían aquí y que ella las miraba y no entendían porqué se hacían todo esto y luego se besaban y rezaban.
Yo imaginando a dos monjas de verdad comiendose el coño, volví a excitarme y le dije a Teté si no quería una ración de sexo divino.
Me pidió que le atara las manos, le que la amordazara, pero que no le tapara los ojos.
Yo obedecí y empecé a darle pequeños latigazos, luego un poquito más fuerte hasta que al ver la cara de viciosa que ponía le dí más y más fuerte. Al ver que empezaba a sangrar, quise parar pero ella me pidió que siguiera y así, dándole fuertes latigazos y lamiendo la sangre de sus pequeñas heridas, nos corrimos las dos.

Yo estaba tan excitada como nunca lo había estado. Chupar el coño de Teté, saborear su sangre y su leche, meterle el mango del látigo por el coñito mientras le lamía el culo y notar cómo ella me metía la lengua hasta la matriz fue demasiado . Me volví a correr y quedé extenuada.
No sé si fue la sangre, el hábito o que adoro a Teté, pero cada vez es más excitante estar con ella.
Ahora voy a ver qué ha pasado en mi casa con mi abuelita y el primo de Mona.
1 comentario:
Hacía tiempo que no pasaba por aquí, y veo que llevas tiempo sin escribir. No irás a abandonarnos, ¿verdad? Je, je.
Un saludo.
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